Lo último que le hizo, lo que revaso la copa, fue que se fue a esa discoteca gay sin ella, y aunque le dijo que iba ir le ordeno que no lo acompañara, que a el le gustaba más ir sólo. Eso fue lo que la cansó de todos los hombres de este mundo, de este tiempo, de su vida. Todos unas locas plumosas, maricas hasta la medula, hachas de lentejuela y canutillo desde las uñas de los dedos de los pies hasta la punta del cabello. Un homosexual tras otro eran los hombres con los que ella se encontraba, los hombres de los que se enamoraba, los disque hombres que se fijaban en ella, y las hombres que terminaban siendo al finalizar su relación. No más, era suficiente de esta treta del destino, no era justo y más que eso era desquiciante. Por eso, con el corazón lleno de sangre hirviente y una ira de volcan, sacó las laminas de la nevera, aumentó la temperatura al máximo y se encerró en ella esperando un futuro digno de su feminidad y su cuerpo, uno que apreciara el sabo de una mujer y que no se fuera por un tripode andante.
Desde muy temprano se escucha su zumbido inhumano, el producido por sus feroces dientes que acaban con todo a su paso. Mi mañana previa a salir de casa, transcurre como las otras, me levanto, uso el sanitario por 15 minutos, me baño en 8 minutos, me visto en 5 minutos, tiendo mi cama en 10 minutos. Ese sonido sordo de animal de metal continúa rodeando mi casa, de la ventana del frente a la de al lado, a veces se escuchan varios al tiempo. Mientras preparo y como mi desayuno, trato de deshacerme de la desesperanza y reemplazarla con valor para esquivarlos y continuar mi camino hace mi lugar de trabajo. Una vez subo a cepillarme los dientes y a abrir las cortinas, es cuando empiezo a buscar sus figuras en los jardines que rodean mi casa y crecen por todo el barrio. Los vecinos salen de sus casas sin ninguna clase de preocupación. Pasan como si nada, al lado de esta manada de asesinos que disparan los deshechos de su comida por todos los lados, pequeñísimos proyectiles teledirigidos...
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Termina tu historia, quiero saber que está pensando tu neuronita...jeje
tqm.
Chao, tqm.